irrumpe en mi andar guillotinado
espuelas a espaldarazos,
anestésico pensar
hirviendo en crueldades permanece
cercenándome el alma ya inexistente
es polvo del ocaso en mutismo
mientras la mar es llanto en comunión
y me anuda el corazón en ciempiés.
Me arrebata el mirar de tibias mañanas
soñar es en hiel pútrido
fracturado mis pies en sus pasos
golpeado hasta el morir
Y es aborto de mil lenguas ignotas
no va más…
no va
ni irá y ni fue
acá estuvo por eterno
en mi corazón sin latidos
en puertas silenciarias
es fuego gélido en avernos
es hielo pétreo en alcobas
es ancha tiniebla en luz ausente
y ardor en ácidos lechosos
que no los quiero más...
No, no los quiero más.
Hoy ha cantado el ave en su nidal
canciones últimas de amor
humedecidas sus alas de tanto llorar
arrebatado su trinar encantado
por la noche negra
que es más que furia
ráfagas de hiel ya no puede volar y... acaba de morir.
Esta mañana..
no quiero más que noches
no quiero más que llantos
no quiero más que semillas en cicuta
P., 28 de enero de 2008
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