Dedicada a los niños de Gaza
Han comido mis carnes
mis huesos y hasta mi conciencia
no hay más que réquiem en mi viento
un ave es comparsa de murciélagos
y el sol ha llorado espinas.
Mis carnes sucumben a sus heridas
mis hilos se escriben en mis falanges
quieren mi antorcha
pero ella ha renunciado a su delirio
no sabe si es vez nona
no sabe que no sabe
más ella misma es eterno por siempre.
Mi conciencia ya no se usa más
la rueca está vacía
porque no es cáliz
ni cañamazo en rodil
entonces pidiendo a su eco
discurre su velo
y entona un nuevo eco en retirada.
Blanca nube
roes mi estocada
negra noche
ven para que no te vayas más.
Acá te espero
ahíta de esperanzas
jurando al cielo
que si la coraza es papel húmedo
entonces yo seré el Mu sin esporas.
Tingo María, 20 de enero de 2009
(c) Gloria Dávila Espinoza
Perú
ese poema esta espectacular gracias
fue muy bueno de tu parte haber puesto ese poema para k la gente k lo necesite pueda llevarlo como tareas u otras cosas gracias por publicarlo
haz un poema sobre citologiaaaaaaaaa plisss